Empresas B: Ser la mejor empresa para el mundo

La desigualdad social, contaminación global y pobreza son algunos de los desafíos que tienen las compañías hoy a nivel mundial. Las Empresas B son un modelo de negocio que aprovechan la fuerza del mercado para abordar de forma innovadora y dar soluciones concretas a problemas ambientales y sociales.

El nacimiento de un nuevo modelo

El año 2000 marca un hito en los precedentes de la creación de las Empresas B: En Estados Unidos surgió una controversia a causa de la compra de la heladería Ben & Jerry’s por Unilever. Y es que la Corte Suprema de EEUU obligó a sus propietarios a aceptar los 360 millones ofrecidos pese a las negativas de la compra. Ben Cohen y Jerry Greenfield, fundadores de Ben & Jerry’s, querían crear una empresa que fuese respetuosa con el medio ambiente y la comunidad, que avale el comercio justo y que además sea transparente. Sin embargo, el fallo judicial objetaba que en manos de Unilever las ganancias serían mayores. Similar proceso atravesaron Bart Houlahan y Jay Coen, fundadores de B Lab, con la venta de su empresa AND 1 dedicada a la venta de ropa deportiva que tenía una visión social a American Sporting. Fue entonces que decidieron idear la forma en la que las organizaciones pudieran ser sustentables y, como consecuencia, obtener beneficios monetarios.

Es así que, aliados con Andrew Kassoy, instituyen B Lab, organización sin fines de lucro fundada en 2006 en Estados Unidos. Este organismo crea la Certificación B y tiene por objetivo la construcción de un ecosistema favorable en el que las Empresas B o Corporaciones B puedan interactuar entre sí, llegar a nuevos clientes y mercados, ser proveedores de grandes empresas, tener acceso a financiación y tener espacios de posicionamiento. Además, promueve la transición a economías sustentables de empresas tradicionales, incentivando a la vez la innovación social y la creación de valor compartido.

La evolución al modelo capitalista

Actualmente, enfrentamos retos globales que sobrepasan la capacidad que tiene el Estado y las organizaciones de la Sociedad Civil para poder resolverlos. Es así que las firmas, especialmente las Corporaciones B, pasan a tener el rol de agentes de cambio.

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Fuente: Principios y desafios del movimiento Corp

Ser una Empresa B es buscar redefinir el sentido del éxito en función del bienestar de las sociedades y de la naturaleza, obteniendo como consecuencia beneficios económicos para la organización. Para ello, el cambio debe ser estructural e ir desde el modelo de negocio hasta la visión que tiene la empresa. Así, se diferencian de las empresas tradicionales en que:

  • Tienen como origen un propósito entorno al cual se crea un modelo de negocio que considera como pilares cuatro áreas: gobernanza, trabajadores, comunidad y medioambiente.
  • Buscan solucionar problemas socio-ambientales y para ello pasan por un riguroso proceso de certificación en el que se analiza la empresa y posteriormente, ésta se compromete a cumplir con estándares mínimos de desempeño, ser transparentes y reportar públicamente los impactos sociales y ambientales.
  • Reforman su estatuto y hacen modificaciones legales para consolidar su misión y visión, creando así valor económico y social.

Recientemente, existen 1400 Empresas B certificadas en más de 34 países y 130 industrias. En Sudamérica, son 220 y más de 2500 en proceso de certificación. La mayor cantidad de éstas se encuentran en Chile y Brasil.

Las Empresas B, responsabilidad social empresarial, empresas sociales y negocios inclusivos

La Empresa B aunque no buscan competir con otros modelos de negocio, se diferencia claramente de éstos de forma estructural.

La Empresa B se distingue de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en que las primeras llevan en el ADN el cumplimiento de metas sociales y ambientales mediante soluciones innovadoras, el lucro es el resultado del cumplimiento de dicha meta. La RSE, en cambio, si bien se trata de un compromiso proactivo que asumen las empresas con el medio en el que desarrollan sus actividades, sea social o ambiental, la maximización de las utilidades es su fin último.

Ahora bien, es importante recalcar que las Empresas B son consideradas empresas sociales por generar contribuciones extraordinarias a la sociedad y al ambiente, y que actualmente también están innovando con modelos de negocios que colaboran con la inserción laboral de personas que, por diversos motivos, no pueden acceder en igualdad de oportunidades al mercado laboral denominados negocios inclusivos. Sin embargo, no siempre los negocios inclusivos son empresas, a veces toman la forma de programas o proyectos implementados por organizaciones. Asimismo, las empresas sociales abordan problemas que afectan a toda la población o a una parte de ella creando valor social que prima sobre el económico. En cambio en los negocios inclusivos, los beneficiarios son la empresa y el grupo de personas a las que favorece, y en el que prevalece el deseo de incrementar la rentabilidad. Por lo tanto, es sustancial que, si una empresa aspira a ser B y desea apoyarse en el modelo de negocios inclusivos, tenga como propósito fundamental la búsqueda del valor social en la semilla de su modelo de negocio.

La opción B en el mundo

No solo las organizaciones de la sociedad civil, ONG y el Estado buscan ser agentes de cambio, las empresas aspiran a ser las protagonistas de esta transformación. En esta línea, las Corporaciones B han logrado tener gran aceptación en el mundo y dejan entrever una tendencia hacia una economía que apuesta por la sustenibilidad. Es interesante destacar que no existe un tamaño mínimo o máximo, pertenecer a un determinado sector o facturar cierta cantidad, el compromiso es la generación de cambios.

Para poder ser parte de este gran movimiento mundial, las organizaciones deben pasar por un proceso riguroso de certificación que abarca cuatro áreas importantes: gobernanza, trabajadores, comunidad y medio ambiente; además de evaluar el modelo de negocio en sí. Para ello, la empresa debe facturar mínimo seis meses y, si es nueva, optar por un Sello Empresa B pendiente.

El proceso se inicia con la “Evaluación de impacto” a través de un formulario gratuito on-line en el que se miden los efectos de la organización en los grupos de interés o stakeholders. Dicho cuestionario toma en cuenta cuatro principales aspectos mencionados antes: gobernanza, modelo de negocio, prácticas ambientales y laborales. Además, tiene en cuenta la cadena global de valor, los productos y los servicios que ofrece la empresa y es adaptable dado que las métricas no son las mismas, ello depende de la industria, tamaño de la organización, ubicación, etc.

El segundo paso es la “Reunión de revisión” que, si es a distancia, se hace por medio de Skype entre la organización y un representante de B Lab. En este punto, se toman en promedio ocho preguntas aleatorias del cuestionario “Evaluación de impacto” para ser aprobadas por medio de evidencias que incluyen auditoría.

El tercer y cuarto paso incluyen la entrega de documentos, auditoría, propiedad intelectual y el pago por la afiliación. Además, se agrega la Declaración de independencia o Term- Sheet en el cual, a su firma, se expresa de manera explícita el compromiso compartido con la misión de B Lab, en ese momento la organización ya forma parte de la Comunidad B.

El quinto paso es el “Cambio de estatutos” que se realiza para poder considerar al medio ambiente, trabajadores y la comunidad en la toma de decisiones.

El último paso es el pago anual de la certificación el cual varía de acuerdo a la facturación de la empresa.

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Fuente: Sistema B

TriCiclos: la primera empresa B en Sudamérica

En el año 2009, Gonzalo Muñoz junto a Joaquin Arnolds y Manuel Díaz decidieron dejar de ser ejecutivos de empresas tradicionales para hacer de su trabajo un motor de cambio en la sociedad chilena mediante el manejo de residuos orientado a sostenibilidad de los recursos. En ese año, en Chile, la generación de residuos sólidos alcanzaba las 17 millones de toneladas anuales con una tasa de crecimiento de 42% desde el 2000. En ese contexto, el combatir el índice de crecimiento de desperdicios era un reto pero, a la vez, se vislumbraba una excelente oportunidad de negocio: la recolección y el reciclaje de productos con retornos monetarios que simultáneamente les permitirían subsidiar otros productos que no eran reutilizados ni reciclados en la industria.

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Fuente: Triciclos

Los gestores de TriCiclos vieron que podían involucrar a otros agentes como los consumidores, recicladores y empresas, entre otros. Así lograban enfrentar el desafío medioambiental, creaban valor social al trabajar con los recicladores y obtenían un beneficio económico. Es así que a inicios del año 2012, se certificaron como Empresa B y reafirmaron su objetivo.

El modelo de intervención que tiene la empresa en los puntos de recolección atendidos por facilitadores que guían a los ciudadanos en el depósito de los residuos ayuda a educar ambientalmente a las personas, creando de esta forma valor cultural.

La visión de los directivos de TriCiclos es masificar el modelo de alto impacto social con soluciones operativas, realizando mejoras económicas para los grupos más vulnerables. Así mismo, esperan también desarrollar una franquicia para facilitar la distribución de su modelo de negocio en América Latina.

Libélula: guiando a las empresas hacia la sustentabilidad

Libélula es la primera empresa consultora privada en el Perú especializada en cambio climático que brinda un servicio integral que busca incorporar la visión del cambio climático y la sostenibilidad ambiental en las organizaciones con el objetivo último de mejorar su competitividad en el mercado, reduciendo a la vez su impacto en la sociedad y en el medio ambiente.

La organización se basa en tres pilares que la guían:

  • Asesorar a organizaciones en temas ambientales, sociales y de desarrollo sostenible, manteniendo comunicación estrecha con los clientes para reaccionar mejor ante los cambios.
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    Fuente: Libélula

  • Produce información de calidad para la toma de decisiones y la formulación de políticas que ayuden a enfrentar el cambio climático y fortalezcan la resistencia de nuestro país frente a este fenómeno.
  • Impulsan una economía de crecimiento verde y baja en carbono, promoviendo y propiciando la mayor rentabilidad, competitividad y responsabilidad social en organizaciones que operan en el Perú.

Para la construcción de valor agregado, poseen cuatro áreas de experiencia que son: consultoría, negocios eco-eficientes, arquitectura sostenible y comunicaciones. Asimismo, fomentan la construcción de modelos alternativos de desarrollo mediante proyectos y propuestas que articulan a las Empresas y el Estado para la edificación de un desarrollo bajo en emisiones de gases de efecto invernadero.

Para Libélula, inspirar cambios en la organizaciones son pasos necesarios para transformar el mundo.

Las Empresas B en el Perú

En el Perú, actualmente existen cuatro Empresas B: Libélula, X-Runner, Regalos Eco Textiles y Nature Services Perú. Además de otras 10 firmas en proceso de acreditación a través de un Grupo Impulsor que brinda asesoría e identifica a empresas que tienen potencial para serlo.

El hecho de que el Perú presente una tasa de actividad emprendedora de 28.8% , sea el quinto en el mundo y el segundo en la región (según el reporte de Global Entrepreneurship Monitor) genera un entorno propicio para que las empresas B puedan abrirse paso en nuestro país aprovechando el emprendimiento de los ciudadanos, además de que gran parte de las organizaciones que impulsan la economía en el Perú son pyme, negocios que no son tan reticentes al cambio y que por ser pequeñas, tienen mayor capacidad de adaptación a un nuevo modelo.

La creación de Empresas B en nuestro país vendría como anillo al dedo dados los desafíos socio-ambientales a los que nos enfrentamos como la contaminación y destrucción de ecosistemas, la pobreza y desigualdad, conflictos sociales, la inseguridad ciudadana y enfermedades; y que, a la vez, aporten a la construcción de sociedades más justas en entornos sostenibles.

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